HECHOS HISTÓRICOS DE LA PUBLICIDAD EN COLOMBIA
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Historia de Juan Valdez (Café Colombiano)
La historia de Juan Valdez comenzó en el año 1959, cuando a iniciativa de la Federación Colombiana de caficultores se planteó la posibilidad de lanzar una campaña de publicidad para diferenciar al café colombiano en el mercado cafetero más importante del mundo: el mercado de los Estados Unidos.
Los creativos de la agencia de publicidad contratada y los funcionarios de la Federación acordaron que dicha campaña, que se mantuvo a lo largo de las décadas del 60 y 70, resaltara los aspectos que hacían del café colombiano un café de mayor calidad que el de otros orígenes. Para lograr comunicar estos atributos fue necesario "trasladar" a los consumidores a Colombia introduciéndolos en las ventajas relacionadas con la oferta ambiental colombiana suelos volcánicos, café fresco producido todo el año, café de montaña producido en altura y en la cultura cafetera colombiana.
El personaje de Juan Valdez, nombre que fue adoptado gracias a su fácil pronunciación para consumidores angloparlantes, se adoptó como el símbolo de la cultura y tradición de producir café en Colombia con vocación de calidad y con la dedicación propia de las familias cafeteras colombianas por su cultivo. Conchita, la fiel mula que frecuentemente acompaña a Juan Valdez, surgió como un elemento que contribuye a describir las dificultades geográficas que los cafeteros tienen que superar para que los consumidores puedan apreciar el suave café colombiano.
Hacia comienzos de los años 80 el café colombiano estaba ya consolidado en la mente de los consumidores norteamericanos como un café de alta calidad. Fue en esta década cuando se le dio un impulso global a la campaña, la cual requería un símbolo gráfico de fácil identificación para los consumidores de diferentes continentes, que facilitara la compra del café colombiano. En marzo de 1981, el logotipo de Juan Valdez con su mula y las montañas colombianas en el fondo - el Logo Tradicional - fue creado para cumplir precisamente esa función. Actualmente, sigue siendo sinónimo de la calidad del café colombiano y del respaldo por parte de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia.
Los creativos de la agencia de publicidad contratada y los funcionarios de la Federación acordaron que dicha campaña, que se mantuvo a lo largo de las décadas del 60 y 70, resaltara los aspectos que hacían del café colombiano un café de mayor calidad que el de otros orígenes. Para lograr comunicar estos atributos fue necesario "trasladar" a los consumidores a Colombia introduciéndolos en las ventajas relacionadas con la oferta ambiental colombiana suelos volcánicos, café fresco producido todo el año, café de montaña producido en altura y en la cultura cafetera colombiana.
El personaje de Juan Valdez, nombre que fue adoptado gracias a su fácil pronunciación para consumidores angloparlantes, se adoptó como el símbolo de la cultura y tradición de producir café en Colombia con vocación de calidad y con la dedicación propia de las familias cafeteras colombianas por su cultivo. Conchita, la fiel mula que frecuentemente acompaña a Juan Valdez, surgió como un elemento que contribuye a describir las dificultades geográficas que los cafeteros tienen que superar para que los consumidores puedan apreciar el suave café colombiano.
Hacia comienzos de los años 80 el café colombiano estaba ya consolidado en la mente de los consumidores norteamericanos como un café de alta calidad. Fue en esta década cuando se le dio un impulso global a la campaña, la cual requería un símbolo gráfico de fácil identificación para los consumidores de diferentes continentes, que facilitara la compra del café colombiano. En marzo de 1981, el logotipo de Juan Valdez con su mula y las montañas colombianas en el fondo - el Logo Tradicional - fue creado para cumplir precisamente esa función. Actualmente, sigue siendo sinónimo de la calidad del café colombiano y del respaldo por parte de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia.
Historia de Noel
Un nombre de tradición
Un nombre y una imagen que han acompañado a los colombianos por casi ocho décadas y que son símbolo de calidad, sabor y buenos momentos enfamilia.
Un nombre y una imagen que han acompañado a los colombianos por casi ocho décadas y que son símbolo de calidad, sabor y buenos momentos enfamilia.
Cuatro generaciones de colombianos le deben a doña Marcelina O. de Restrepo, una creativa mujer antioqueña, que sus mejores momentos en familia estén acompañados de un nombre y un sabor llenos de tradición: Noel.
La Fábrica Nacional de Galletas y Confites existía desde 1916. La fundó en Medellín un grupo de visionarios empresarios, motivados por el cierre temporal de las importaciones de confites y galletas a causa de la Primera Guerra Mundial. En esos tiempos, cada producto de esta naciente empresatenía su marca, pero se sentía la falta de un nombre que los englobara en una sola palabra, sonora, de fácil reconocimiento y, lo más importante, relacionado con la parte emotiva que confites y galletas despiertan en sus consumidores.
Por esto, fue en 1925 que, con 50 pesos y 50 libras de galletas como premios, doña Marcelina ganó con el nombre de Noel el concurso que la Fábrica promovió para encontrar la nueva y definitiva imagen para sus productos. Desde esa época las palabras Noel, galletas, confites y otros alimentosprocesados de calidad se hicieron inseparables y se identificaron con la mejor época del año, la Navidad. Papá Noel, el bonachón personaje que regala obsequios a los niños en Navidad, ha sufrido cuatro grandes cambios en su apariencia a la hora de aparecer en los paquetes de los productos preferidos por la mayoría de los colombianos. Sin embargo, la esencia de su nombre que evoca familia, tradición y calidad se ha mantenido imperturbable a lo largo de 75 años, desde los tiempos de doña Marcelina.